Prof. Gustavo Humeres

Palabras Clave: diabetes tipo 2- Ejercicio-Fuerza-sarcopenia

INTRODUCCIÓN

La Diabetes Mellitus Tipo 2 (DMT2) es una patología que que avanza en todo el mundo generando enormes problemas de morbilidad y mortalidad por lo que si no se toman medidas urgentes y efectivas en cuanto a prevención y tratamiento el problema crecerá con consecuencias importantes.

La prescripción adecuada del ejercicio físico en el diabético es un aspecto fundamental para  su manejo, para el tratamiento, control y pronóstico; además posee variados beneficios, no solo en el control glucémico, sino también en parámetros cardiovasculares, metabólicos, antropométricos, psicosociales y de mortalidad.

Las intervenciones en el estilo de vida reducen el desarrollo de la diabetes tipo 2 (DMT2) en individuos con elevado riesgo luego de un seguimiento a mediano y largo plazo. En este sentido la reducción del peso parece ser el mayor determinante para disminuir el riesgo de DMT2, mientras que el ejercicio físico y la alimentación pueden contribuir de manera independientemente para lograr dicho objetivo. Consideremos también que estas últimas son de bajo costo y deben adecuarse al individuo para incrementar la adherencia ya que la composición corporal y la variación genética  pueden afectar la respuesta a las intervenciones.

EJERCICIO FÍSICO EN EL TRATAMIENTO DE LA DIABETES MELLITUS TIPO 2

La base del tratamiento de la DMT2 son el ejercicio, la dieta y los medicamentos en casos necesarios. En síntesis, el óptimo control de diabético debe cumplir con los siguientes parámetros:

  • HBA1C ≤ 7%,
  • glicemia preprandial: 70-130 mg%,
  • gluglicemia posprandial 2 horas: ≤ 180 mg%,
  • Presión arterial < 130/80 mmHg
  • lipoproteínas de baja densidad (LDL) < 100 mg% o < 70 mg% (si hay enfermedad cardiovascular),
  • HDL > 40mg% hombres y > 50mg% mujeres
  • triglicéridos < 150 mg%.

En relación a lo anterior, múltiples estudios que muestran beneficios del ejercicio regular en el control glucémico a largo plazo han realizado ejercicio físico por 30 a 60 minutos, en un rango de 50 a 80 % del VO2 máximo, 3 a 4 veces por semana. Con este tipo de programas se logran reducciones de 10 % a 20 % en la Hemoglobina glicosilada – HBA1C (esto es fundamental para tener un indicador del avance o retroceso de la patología)

El ejercicio físico practicado de manera regular y programada adecuadamente, tiene efectos positivos en la patogénesis, en síntomas específicos, parámetros de control, fitness y calidad de vida de las personas con DMT2.

Muchos de los estudios que muestran beneficios del ejercicio regular en el control glicémico

a largo plazo han utilizado ejercicio físico realizado por 30 a 60 minutos, al 50 a 80% del VO2 máximo, 3 a 4 veces por semana. Con este tipo de programas se logran reducciones de 10% a 20% en la HBA1C.

Entrenamiento de Fuerza en el Manejo de la DMT2

Con el incremento de la edad hay una tendencia a una disminución progresiva de la masa muscular, lo que conduce a la sarcopenia (pérdida de masa muscular), disminución de la capacidad funcional muscular, disminución de la tasa metabólica de reposo, incremento de la masa grasa, e incremento de la resistencia a la insulina.

En esta situación característica de una persona sedentaria, y acentuada en el adulto mayor sedentario, el ejercicio físico puede tener un impacto positivo sobre cada uno de estos aspectos.

Claramente, la disfunción muscular asociada a la sarcopenia está íntimamente relacionada a los hábitos de vida, y este es uno de los factores más importantes al referirnos sobre enfermedades crónicas.

Los diabéticos que desarrollan un entrenamiento de fuerza adecuadamente programado, lo que permite mínimos riesgos para la salud, mejoran el control glucémico, la sensibilidad a la insulina y aumento de la fuerza muscular. Estos beneficios parecen ser dependientes de la intensidad, encontrando las mayores mejoras cuando se entrena entre el 70 y el 90% de 1-RM.

El Ejercicio de fuerza brinda su mayor beneficio en el control glucémico, e incluso se tolera más que el ejercicio de tipo continuo o aeróbico si se realiza con cortos episodios y periodos de reposo intermitentes. En la mayoría de los estudios se reporta disminución importante de la HBA1C.

El Ejercicio de fuerza mejora la sensibilidad a la insulina que persiste de 16 horas a 120 horas después de la sesión. Esta duración tiende al mayor valor si se mantiene alrededor de 12 a 16 semanas de entrenamiento. Por lo que se sugiere que los primeros momentos del programa de entrenamiento de fuerza se realicen con frecuencia.

En cuanto a la composición corporal, esta mejora con el Ejercicio de Fuerza ya que la masa grasa disminuye y la magra aumenta, la funcionalidad muscular mejora y cambian las características de la fibra muscular. Las respuestas mediadas por la contracción local pueden aumentar la señalización intracelular, llevando a incrementos de los transportadores Glut4 de membrana y sensibilidad a la insulina. También se incrementa la actividad mitocondrial (tamaño y cantidad de las mismas) posibilitando un mayor uso de los sustratos energéticos.

Otros beneficios del Ejercicio de fuerza en el diabético son mejoras en la densidad ósea, disminución de la sarcopenia, mejora del equilibrio en sedentarios o adultos mayores, reduce el riesgo de caídas, disminuye la presión arterial y en menor medida el colesterol, LDL, triglicéridos y aumenta las HDL.

Es interesante destacar que al disminuir la sarcopenia también se recuperan fibras musculares, especialmente las fibras tipo II, las cuales son necesarias para generar fuerza y reacción rápida ante las caídas en adultos. Estas fibras también poseen receptores de insulina por lo que al recuperar masa muscular funcional también se incrementa la sensibilidad a la insulina.

El ejercicio de fuerza es seguro en diabéticos con algunas comorbilidades y es una buena opción para aquellas personas que tienen limitaciones musculoesqueléticas u ortopédicas y que no tienen una adecuada adherencia al ejercicio de tipo continuo.

El Ejercicio de fuerza de moderada intensidad (45-55% de 1RM) también ha mostrado ser seguro y efectivo para mejorar el control glucémico, colesterol, triglicéridos y tejido adiposo subcutáneo y no se han reportado efectos adversos más que una ligera inflamación muscular y es bien tolerado con alta adherencia en diabéticos obesos y ancianos. Además, este modo de ejercicio podría tener el potencial de incrementar la capacidad aeróbica.

A modo de sugerencia es interesante poder progresar y no limitarse solo a los beneficios de un tipo de ejercicio, sino también generar adaptaciones que posibiliten la programación posterior (con los recaudos necesarios) adecuada entre diferentes tipos de ejercicios: de tipo continuo y   de fuerza.

El ejercicio prescrito, programado de manera regular tiene claros beneficios en el manejo de la Diabetes Tipo 2. El ejercicio continuo aeróbico y el de fuerza mejoran el control glucémico, reducen los factores de riesgo cardiovascular, mejoran la condición física, contribuyen con la pérdida y mantenimiento del peso, mejoran la calidad de vida, reducen la mortalidad y tienen beneficios en casi todos los sistemas. Las intervenciones estructuradas de ejercicio con un mínimo de dos meses muestran mejoras a nivel general y descensos significativos de la HBA1C, de manera independientemente de los cambios en el índice de masa corporal, es decir aunque no se pierda peso hay mejoras metabólicas.

Es importante recordar que desde hace mucho tiempo el ejercicio es una de las intervenciones fundamentales en el tratamiento del diabético, pero en parte, debido al desconocimiento de de los profesionales sobre su prescripción y beneficios, no se genera la recomendación adecuada a los pacientes.

Referencias:

  • Arias-Vázquez PI, Balam-De la Vega V, Sulub-Herrera A, et al. Beneficios clínicos y prescripción del ejercicio en la prevención cardiovascular primaria: Revisión. Rev Mex Med Fis Rehab. 2013; 25 (2): 63-73. 
  •  Franco Carrasco, M. A., Yanez Carrasco, S. D. C., Delgado Peña, M. S., & Nuñez Díaz, S. P. (2019). El ejercicio combinado como prevención de la diabetes mellitus tipo II (DM2). RECIAMUC, 3(4), 123-142. https://doi.org/10.26820/reciamuc/3.(4).octubre.2019.123-142
  • Quílez Llopis, Pablo, & Reig García-Galbis, Manuel. (2015). Control glucémico a través del ejercicio físico en pacientes con diabetes mellitus tipo 2: revisión sistemática. Nutrición Hospitalaria, 31(4), 1465-1472.  https://dx.doi.org/10.3305/nh.2015.31.4.7907 

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