Mg. Gustavo Humeres

Al profundizar los problemas relacionados con la obesidad ingresamos a un espacio en el que no solo intervienen diversos campos profesionales de la salud, sino que también es preciso actualizarse de manera constante, ya que las diferentes áreas que confluyen en esta patología avanzan de manera considerable.

Si entendemos a la obesidad como:

“Enfermedad sistémica, multiorgánica, metabólica e inflamatoria crónica, multideterminada por la interrelación entre lo genómico y lo ambiental, fenotípicamente expresada por un exceso de grasa corporal ( en relación con la suficiencia del organismo para alojarla), que conlleva mayor riesgo de morbimortalidad” (el corazón del obeso, J. Montero), podemos entender las complejidades que plantea esta patología en múltiples niveles.

Aquí solo haremos una breve mirada sobre una característica común en los obesos: Los disminuidos niveles de testosterona.

Diversos estudios han brindado evidencias de la relación inversa entre testosterona y tejido graso, es decir al aumentar el tejido graso se encuentran niveles menores de testosterona en el organismo. Esta, es una condición común a observar en cualquier grado de obesidad y posee una mayor relación en cuanto al perímetro abdominal que en función del IMC, dada las características patológicas de la mayor cantidad de grasa visceral.

Podemos considerar varios factores que influyen en la disminución de dicha hormona. Aquí solo hablaremos de manera breve sobre tres de ellos: Edad, sarcopenia y aromatización.

Edad:

Al transcurrir las décadas de vida de los individuos experimentan pérdidas continuas en los niveles de testosterona, pero hay un descenso acentuado a partir de los 40-50 años periodo que dado los cambios biológicos en ambos sexos llamamos andropausia y menopausia.

Fig. 1: Disminución testosterona en función de la edad

Sarcopenia:

Si bien la pérdida de tejido muscular es un proceso asociado a la edad, se potencia de manera considerable en sujetos sedentarios, como así también en algunos obesos (obesidad sarcopenia). Podemos pensar algunos problemas relacionados a la sarcopenia como procesos paralelos en cuanto al estado patológico muscular y los problemas del adulto mayor sarcopenico y al obeso sarcopenico.

La pérdida de masa muscular implica que también se pierdan receptores andrógenos, por lo cual la hormona cada vez tiene menos receptores musculares. A su vez, el individuo sedentario tampoco estimula la producción de testosterona, ya que el estímulo adecuado estimula la producción endógena de testosterona.

También se pierden fibras musculares, especialmente las que consideramos de mayor calidad, es decir aquellas tipo II.

Considerar el trabajo orientado a recuperar el tejido muscular como uno de los principales objetivos dentro de la obesidad, es colocar en el centro la principal diana terapéutica que posibilita mejoras en cuanto glucemia y uso de lípidos, mejorando la herramienta de normalización metabólica o incluso de mantenimiento si se alcanzan los objetivos en cuanto a composición corporal.

Fig 2: Causas de la sarcopenia.

Aromatización:

En el individuo obeso La elevada concentración de una enzima, la citocromo p450 aromatasa (Ap450), es responsable de la conversión de andrógenos en estrógenos. Y los estudios muestran que disminuidos niveles de Testosterona (por elevada cantidad de Ap450 ) no permiten la ganancia muscular, por lo que la obesidad sarcopenia tienen consecuencias a nivel enzimático- hormonal. Nuestro individuo obeso padecería lo que llamamos hipogonadismo androgénico. (crecimiento mamario, pérdida de masa ósea, disfunción sexual, etc).

Fig. 3: Testosterona afectada por aromatasa transformándose en estrógenos

Esto tiene una íntima relación con la pérdida de tejido muscular del obeso ya que, si el profesional no programa los estímulos adecuados para el entrenamiento, no solo estaría perpetuando la pérdida de tejido muscular, de receptores hormonales, sino que incluso empeoraría la situación del individuo.

Observamos que existe una relación inversamente proporcional entre la testosterona total plasmática, la testosterona libre y la masa grasa visceral. Además, es interesante observar las relaciones entre las concentraciones de leptina y los niveles de hormonas sexuales en hombres adultos, encontrando que la leptina aumenta al disminuir los niveles de la testosterona por lo que sería un buen predictor hormonal de andrógenos disminuidos en hombres obesos.

Fig. 4: consecuencias de la sarcopenia y su importancia de trabajarla sobre ella en obesidad

La importancia de La reducción de niveles de testosterona radica en que induce a una mayor cantidad de grasa, resistencia a la Leptina e insulina y esto a su vez disminuye aún más la producción de testosterona, ya que su disminución acentuada está relacionada con la disminución de fuerza y masa muscular a edades mayores. (la pérdida de masa muscular implica mayores riesgos de diferentes enfermedades crónicas, dada su función en cuanto a uso de los sustratos energéticos y la secreción de diferentes miokinas antiinflamatorias)

Síntesis:

Conocer y profundizar sobre los múltiples juegos hormonales del organismo, en este caso alterado e inflamado, que afectan a estas personas permite una selección de ejercicio más efectiva, para realizar un trabajo orientado sinérgicamente a la mejora del perfil hormonal, alejándonos de la prescripción masiva de la caminata tradicional para esta población sin un encuadre metodológico adecuado, es decir considerando sus particularidades, su salud, sus hábitos y objetivos.

Trabajar “fuerza” en estos individuos, programando la misma con grandes grupos musculares, es un criterio importante para mantener la masa muscular, estimular la producción endógena de testosterona y así generar un ciclo beneficioso en este aspecto ya que se recupera masa muscular y sobre todo funcional.

Consideraciones para profesionales del ejercicio:

  • La secreción de testosterona responde de manera positiva al entrenamiento de la fuerza muscular.
  • Trabajar a partir del 70% de la fuerza máxima dinámica del sujeto.
  • Utilizar pausas reducidas (individualizar y considerar el stress cardiovascular. Aquí sería conveniente extender pausas y/o trabajar con grupos musculares localizados)
  • Utilizar grandes grupos musculares está asociada a un aumento en la secreción de testosterona.
  • Priorizar un buen descanso en las horas de sueño posibilita una mayor síntesis hormonal.

A modo de síntesis podemos decir que los trabajos de fuerza deben estar correctamente incorporados dentro de una programación individualizada para estos individuos.

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